LA HISTORIA DE LA SALVACION RELATADA EN Mt 21, 33-43.45-46

LA HISTORIA DE LA SALVACION RELATADA EN Mt 21, 33-43.45-46

La historia de la salvación de toda la humanidad, es al mismo tiempo espejo y reflejo de tu historia de salvación, de la historia de cada uno de nosotros.

¿Qué es la historia de la salvación?

Es la historia de un Dios que es Padre y que anda desde hace miles de años buscando al hombre para que el hombre se de cuenta de una vez por todas de que no hay nada más lindo que ser encontrado por Él. ¿Pensabas que en tu historia eras el protagonista principal? No lo creas. Eres parte de la historia, pero no eres la historia. Dios, nuestro Padre es el dueño y Señor de la historia de la vida, de nuestra vida.

Él es el que creó el escenario, él es el que puso la escenografía, él es el que la embelleció, él es el que la sembró con su amor, el que puso los actores y el que los quiso dirigir, pero los actores se rebelaron olvidándose del dueño de todo y quisieron hacer su propia obra. Jesús con esta parábola hace un resumen de la historia de la salvación, de la historia de un Dios que ama a su creatura y por amarla le da todo, esperando algo a cambio.

No solo le dio signos y cosas para que se dé cuenta de su amor, sino que, no conforme con eso, envió a su propio Hijo, Dios mismo se hizo presente para que el hombre terminara de darse cuenta. ¿Qué pasó? Lo que escuchaste. Lo mataron para quedarse con la herencia.

El hombre se adueña de lo que es de Dios. Ese es nuestro mayor pecado, es el peor pecado que atraviesa toda la historia, la historia grande del mundo y la historia de nosotros. Dios que nos busca y nosotros que no respetamos sus signos y si siquiera a sus enviados, los de cada día, sino que tantas veces los echamos de nuestra vida, los apedreamos para seguir en la nuestra. Esta historia se repite una y otra vez cuando no dejamos entrar a Jesús a recoger los frutos que le corresponden.

Tenemos que tomar conciencia que nosotros estamos viviendo la mejor parte de la historia de la humanidad, no nos podemos quejar. Si nos quejamos quiere decir que todavía no hemos entendido.

Muchos quisieron estar y vivir lo que nosotros estamos viviendo. Ya conocemos el final de la película, de la historia, que tarde o temprano va suceder. Jesús fue rechazado, es verdad, pero ganó en el silencio de la Resurrección y se quedó para siempre con nosotros. El rechazo de los hombres de ese tiempo y de nosotros se transformó en el mayor triunfo de un Dios bastante particular, que hizo y hace lo inimaginable. En lo concreto, trata de darte cuenta en cada cosa, que no podemos negarle a Dios lo que le corresponde.

No podemos negarle al Padre Dios lo que es suyo. Todo es por Él, de Él y para Él. Tu corazón y el mío. En la historia de este día, hay que dejarse encontrar por el que nos busca, no rechazar los enviados de Dios y para eso hay que estar atentos.

Comentario del padre Rodrigo Aguilar, arquidiócesis de Mendoza

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