DIOS BUSCA AL SER HUMANO

DIOS BUSCA AL SER HUMANO

Por qué decimos que Dios busca al ser humano?

Esto lo encontramos relatado en la Historia de la Salvación porque la historia sagrada nos enseña que el hombre se escondió en el paraíso y Dios salió a buscarlo pero no lo encontró. Envió a su hijo Jesús a buscarlo. Dios sale a buscar al ser humano porque “aquí no tenemos ciudad permanente…” ( Heb 13, 14)  y porque como somos peregrinos en esta tierra, somos ciudadanos del cielo. (Fil 3,20 )

Recuerdo siempre un día queriendo saber más de las sagradas escrituras, un hermano en la fe me dijo que sólo era suficiente tener  fe. Que el Espíritu Santo guiaba y por lo tanto no necesitaba estudiar nada.  El tenía razón: cuando hayamos muerto y nazcamos realmente a la vida sólo tendremos que responder sobre cuanto amamos.

TENEMOS QUE APRENDER A SER TESTIGOS

Pero mientras estemos peregrinando en la tierra, la misión que nos encomendó el Señor (Mc 16,15), no puede realizarse sin tener conocimiento de lo que nos enseñan las escrituras y menos aún ser testigos de algo que no conocemos y no hemos vivido. Prueba de ello es que los discípulos de Efeso le dijeron a Pablo: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo (Hech 19,2). 

En estas condiciones, no podemos proclamar la buena noticia. ¿Qué hizo el Señor con los discípulos de Emaús (Lc 24,27) … Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que en toda la escritura se refería a El.

¿Que se entendía en esa época por escritura? Era la ley, los profetas y los salmos. Es decir, les explicó el Antiguo Testamento a la luz de la resurrección. ¿Por qué hizo eso el Señor con los discípulos de Emaús? ¿Por qué era necesario conocer el Antiguo Testamento para creer en su resurrección?¿NO bastaba con que se les hubiese aparecido para reconocerlo como resucitado?

Las respuestas las encontramos en la esperanza  mesiánica de los discípulos de Emaús. Creían en un Jesús que los iba a liberar de la invasión romana. En un Mesías libertador como esperaba el pueblo de Israel en esa época. Pero también habían escuchado que la tumba estaba vacía, que un ángel había dicho:  

PERO LA TUMBA ESTABA VACÍA

Por qué buscáis entre los muertos al que estás vivo? No está aquí. Ha resucitado (Lc 24,5b-6a). Qué nos dice Pablo en su expresión kerigmática más extensa? (1 Cor 15,3-5)

Que Cristo murió por nuestros pecados, según las escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las escrituras. ¿A qué hace referencia cuando habla de las escrituras? Pues al siervo sufriente del libro del profeta Isaías (Is 53,9). Esto es lo que el apóstol hace: Refiere a Jesús, todo el desarrollo del Antiguo Testamento. A este mismo tema de la resurrección según las escrituras hace referencia el salmo 16,10 al decir: pues no me abandonarás en el Seol, ni  dejarás a tu amigo experimentar la corrupción. Era también la creencia popular judía palestina que decía que el muerto comenzaba a corromperse a partir del 4 día. (Jn 11,39)

LA IMPORTANCIA DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Sin conocer las raíces de nuestra fe también podríamos decir  que Jesús vino al mundo a formar una nueva religión y, por lo tanto, sólo basta el Nuevo Testamento, a pesar de los reiterados dichos de Jesús sobre cómo los profetas y los salmos hablan de El.

En este camino terminaremos desconociendo toda la escritura que, en su analogía de fe, nos ha sido dada para nuestra salvación. Muy por el contrario, gracias a la interpretación que el pueblo de Israel hace de su propia historia profana, desde el punto de vista de su propia fe, nosotros podemos captar la presencia salvífica de Dios en nuestra propia historia profana.

Dicho de otro modo, toda la historia profana del pueblo de Israel inspirada por Dios en la escritura permite captar la presencia salvadora de Dios en los hechos concretos de esa historia. Es un camino a seguir desde Abraham, quien fue reputado por justicia (Rom 4,11) como padre de nuestra fe, hasta el resucitado, que no es otro que Jesús de Nazaret. En la unión de ambos (comunión de los santos) está nuestra propia historia de la salvación.

Por eso decimos que la escritura es el punto de llegada de toda la tradición oral desde los antiguos patriarcas palestinos hasta el último de los apóstoles. Dios está presente salvando. Dios nos regala la historia del pueblo de Israel en la que descubrimos  la historia de nuestra salvación.

 AHORA PODEMOS DECIR

Historia de la salvación es el relato de los acontecimientos humanos del pueblo elegido por Dios, que busca dar a conocer la Biblia como testimonio para entender quién es Dios y cual es su proyecto para la humanidad. Por medio de ella queremos saber qué le sucede a los discípulos que primero abandonan a Jesús y después dan la vida por El, descubriendo quienes son los receptores de esta palabra de Dios, tanto del Antiguo como del  Nuevo Testamento.

Es un diálogo de amor y misericordia  entre Dios y los hombres. Saber qué dice la Sagrada Escritura es comprender cómo Dios nos ama como Padre Misericordioso. También es darnos cuenta cómo nos habla en nuestra vivencia diaria.

Es una historia profética donde nos llegan noticias del pasado que sólo tienen como fin mostrar una historia sagrada como lo que es: historia de la salvación. En ella nos muestra un pueblo elegido, cuya historia  de fe gira en torno a la

TIERRA, EL TEMPLO Y EL REY

Relata una serie de hechos interpretándolos, no desde el punto de vista político, económico, social, etc., sino desde el punto de vista de Dios. Por eso, los autores sagrados no tienen demasiado empeño en aportarnos excesivos detalles, sino que proporcionan los datos esenciales y se detienen sobre todo en su significado profundo, en el sentido que tienen a la luz de la fe.

Esta lectura de la historia de la salvación debe ayudarnos a leer nuestra propia vida a la luz de la fe. Tanto en la vida personal de cada uno como en la historia de los pueblos y de la humanidad, el  Dios de la  Misericordia continúa presente y continúa buscando al ser humano.

Esta historia de la salvación nos enseña a caminar con el Padre Celestial aunque muchas veces lo abandonamos y creemos que  podemos avanzar solos sin su presencia y, sin embargo, cuando nos encontramos solos caminando, nos damos cuenta que hemos perdido el camino y vamos hacia donde no queremos ir. Entonces volvemos a ese Padre de la parábola del Hijo Pródigo que siempre está esperando nuestra vuelta, aunque nos volvamos a ir.  

MENSAJE FINAL

En el Antiguo Testamento  los israelitas han mirado hacia su Dios y han encontrado que no existe un camino ya fijado. Las cosas no están dichas todavía, ni tampoco el futuro está escrito. Ellos mismos deben escoger, trazando de esa forma su destino.

Pues bien, ante esa gran tarea, no se encuentran solos: El mismo Dios les pone un camino y camina con ellos para siempre.

Dios es ante todo creador de la historia: nos sustenta para realizarnos a nosotros mismos, en proceso de libertad, de confianza, de fidelidad, de esperanza.

Según esto, los israelitas son los descubridores de la historia desde el punto de vista de la fe : han fijado los caminos de su vida en eso que llamamos “Biblia”, el libro que describe sus recuerdos y proyectos. Allí mismo han reflejado sus principios, sus leyes, su misterio: la certeza de haber sido elegidos, la esperanza de avanzar hacia un futuro todavía no explorado volviendo siempre a dejarse conducir por El, como lo hace el Juez Gedeón, uno de los antiguos conductores de las tribus de Israel en la conquista de la tierra prometida, y cuyo relato resumido dejo a modo de ejemplo, como uno de los tantos ejemplos a seguir en el día de hoy, cuando el mal y la adversidad nos atacan.

BREVE RELATO DE LA HISTORIA DE GEDEÓN. (JUECES CAP 6 Y 7)

Antes que existieran los reyes como gobernantes de las tribus de Israel, nacen los jueces quienes son sus representantes y autoridad. De los distintos jueces que los dirigieron, uno de ellos llamado GEDEON, enfrentó en su vida, a los enemigos de su pueblo, los madianitas refugiándose en las cavernas en medio de los cerros.

Gedeón era un hombre elegido por Dios. El Angel del Señor al saludarlo le dice: El Señor está contigo y Gedeón  le responde: si el Señor está con nosotros, por qué nos pasa todo esto?

Al continuar el relato bíblico nos encontramos que tiene muy pocos hombres para enfrentar al enemigo que los supera en número pero reúne hombres de otras tribus para la guerra. Ahí donde su fe en Yahveh empieza a ser probada porque en el capítulo 7, el diálogo que tiene con Dios le hace disminuir su ejército eliminando muchos hasta quedar solo con 300 hombres, insuficientes para derrotar al enemigo. Los dividió en tres grupos y los hizo romper los cantaros que llevaban y  tocar las trompetas alrededor del campamento enemigo y gritar con todas sus fuerzas: Por el Señor y por Gedeón.

Los enemigos se pusieron a correr arrancando de Gedeón y su grupo quienes, por la gracia de Dios que estuvo con ellos, se liberaron del dominio de  los madianitas y son libres.

Este mensaje del Antiguo Testamento (existiendo muchos más) que nos relata cómo la confianza absoluta en nuestro Padre Celestial, permite que nos liberemos, a pesar de nuestras limitadas fuerzas. Este mensaje de fe tenemos que recordar cada vez que nos sintamos sin fuerzas para luchar y ser verdaderamente libres en el amor de Dios, sin temer la fuerza del enemigo que quiere destruir nuestras creencias, incluso por leyes humanas.

Al igual que los 300 de Gedeón exteriorizaron un grito, nuestro grito hoy debe ser:

JESUS, ESTA VIVO.   SOY LIBRE PORQUE SOY DE JESUS

Luis Alberto Lopez diplomado Teología PUC

ANEXO CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA  Ns 66  al 73

RESUMEN

68 Por amor, Dios se ha revelado y se ha entregado al hombre. De este modo da una respuesta definitiva y sobreabundante a las cuestiones que el hombre se plantea sobre el sentido y la finalidad de su vida.

69 Dios se ha revelado al hombre comunicándole gradualmente su propio Misterio mediante obras y palabras.

70 Más allá del testimonio que Dios da de sí mismo en las cosas creadas, se manifestó a nuestros primeros padres. Les habló y, después de la caída, les prometió la salvación (cf. Gn 3,15), y les ofreció su alianza.

71 Dios selló con Noé una alianza eterna entre Él y todos los seres vivientes (cf. Gn 9,16). Esta alianza durará tanto como dure el mundo.

72 Dios eligió a Abraham y selló una alianza con él y su descendencia. De él formó a su pueblo, al que reveló su ley por medio de Moisés. Lo preparó por los profetas para acoger la salvación destinada a toda la humanidad.

73 Dios se ha revelado plenamente enviando a su propio Hijo, en quien ha establecido su alianza para siempre. El Hijo es la Palabra definitiva del Padre, de manera que no habrá ya otra Revelación después de Él.

NO HABRA OTRA REVELACION

66 “La economía cristiana, como alianza nueva y definitiva, nunca pasará; ni hay que esperar otra revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo” (DV 4). Sin embargo, aunque la Revelación esté acabada, no está completamente explicitada; corresponderá a la fe cristiana comprender gradualmente todo su contenido en el transcurso de los siglos.

67 A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas “privadas”, algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Estas, sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de “mejorar” o “completar” la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia. Guiado por el Magisterio de la Iglesia, el sentir de los fieles (sensus fidelium) sabe discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la Iglesia.

La fe cristiana no puede aceptar “revelaciones” que pretenden superar o corregir la Revelación de la que Cristo es la plenitud. Es el caso de ciertas religiones no cristianas y también de ciertas sectas recientes que se fundan en semejantes “revelaciones”.

 

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